lunes, 24 de febrero de 2014

Tarjeta Naranja - Episodio II: la amenaza fantasma

              En el capítulo anterior vimos como el protagonista cansado de consumos injustificados y de un círculo vicioso de deudas, decide a partir de una comunicación telefónica cambiar el destino de su vida financiera y renuncia al plástico financiado a través de una carta en donde la bronca, la joda y el reclamo se confundían. Sin embargo, ante el fracaso (sospechado) de esta misiva, nuestro protagonista se decide a realizar el embate final.

  En una tierra no tan lejana (Villa Mitre), hace mucho, mucho tiempo...

Hoy fui a pagar a tarjeta Naranja (sí, sigo pagando, esta fue la anteúltima cuota) y decidí probar, más para joder que otra cosa, pedir que dieran de baja mis tarjetas de créditos. Quince días atrás ya lo había hecho y la empleada me había dicho que como tenía saldo deudor no se podía realizar. Ya en el posteo anterior me habían hablado de que había una ley que me amparaba y que me permitía cerrar la tarjeta inclusive con saldo deudor pero la verdad que no le di bola y como tenía que seguir pagando, corté los plásticos y con ese gesto de rebeldía casero y algo onanista me di por satisfecho.

Me atendió la responsable del local.

(Yo)
Vengo a pagar un saldo pendiente y a dar de baja mis tarjetas

(Ella parafreasada por mí)
Lo primero, sí. Lo otro, no. No se puede dar de baja porque tenés créditos activos hasta febrero.

(Yo)
Pero hay una ley, la 24msjdhjsh (no recordaba el número y la murmuré) que dice que yo puedo cerrarla. ¿Podemos probar?

(Ella teclea con habilidad. Sus dedos rozan apenas las teclas, plástico que suena, el murmullo de la cola que se calla, que tensión que hay en el ambiente, parece que sí, se viene, se viene...
No me lo permite el sistema (dice)

(Desilusión generalizada y bien disimulada por la gente de la cola. Nos abrazamos con Sofía, mi hija. El día se nubla, miradas que tratan de consolar nuestra terrible desazón, pianito de fondo, esperamos un rato pero no viene Julio Bazán a preguntarme cómo me siento. Pago y me retiro)

Llego a casa. Calentura incipiente. Empiezo a buscar en Internet. Encuentro:

Hay una ley que ampara al consumidor para dar de baja las tarjetas de créditos en cualquier circunstancia, ya que uno cancela la relación contractual pero no la deuda. Es decir, lo de la deuda que se debe pagar para cerrar la tarjeta es un verso para seguir cobrando todas las cuestiones extras: gastos fijos, cargos de emisión, mantenimiento, intereses sobre intereses, impuestos, seguro de vida. La ley es la 25.065, particularmente el artículo 10 y 11. También se puede invocar la ley 24.240 de Defensa al Consumidor y el artículo 42 de la Constitución Nacional.
Este es el link para ver la ley 25065:
http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/55000-59999/55556/texact.htm

Es decir: hay un marco legal que avalaba mi pedido y que intencionalmente esta empresa se niega a reconocer.

Y llamé a un abogado (sí, hablo mal de ellos pero también hago uso y abuso de sus predisposición para el acoso legal) para que le echara  un ojo a una carta formal de reclamo que había armado, no fuera cosa que el tiro saliera para el otro lado. Abogado ausente hasta pasada la tarde(eso suele ser una buena noticia, habitualmente, no en este caso).

A punto hervor, sigo en Internet y así llegué al grupo de Tarjeta Naranja en FB, en donde dejé este políticamente correcto mensaje en el muro:

"Hola. Quisiera saber cuál es el protocolo para dar de baja mis tarjetas de crédito, ya que las dos veces que consulté en sucursal se me informó de manera distinta y contradiciendo de manera directa a la ley que regula el sistema de tarjetas de crédito."

A los19 minutos respuesta de Nieves F., moderadora del grupo:
 "Hola Emiliano! Para asesorarte acerca de la baja de la Tarjeta y que nos cuentes la situación que manifestás, te solicitamos que nos envíes tus datos personales completos a través de mensaje privado. Esperamos tu respuesta! Nieves F.│Tarjeta Naranja."

(Ahora por privado con marco legal incluido)
  • 15:30Emiliano VuelaHola Hoy fui por segunda vez a dar de baja mis tarjetas de crédito y se me informó que no se pueden dar de baja porque tengo saldos pendientes. Sin embargo, según consultas legales que realicé en OMIC, oficina municipal de información al consumidor, y con el abogado de mi familia, la baja de las tarjetas es correcta, ya que lo estoy planteando de manera voluntaria y fehaciente, tal como lo indica el artículo 11 de la ley 25.065 y en concordancia con la ley 24.240 y el artículo 42 de la Constitución Nacional. Además - si se me permite una aclaración que quizás resulte obvia para Uds, pero para mí es necesaria - este pedido de baja afecta a las tarjetas de créditos, no a la deuda contraida que estoy pagando como corresponde y que no desaparece o se anula por el hecho de dar de baja las tarjetas. Mis datos: ...
(Una hora de silencio virtual. Decido insistir por muro público)
Envíe por mensaje privado mi nombre y número de tarjeta. Saludos

(Segunda hora de silencio virtual. Aparición de Damián A., segundo moderador. Ya me estoy sintiendo importante)
Tarjeta Naranja Emiliano, gracias por enviarnos tus datos, nos pondremos en contacto con vos a la brevedad. Hasta pronto! Damián A. | Tarjeta Naranja.

(Literaria respuesta mía por privado)
La mariposa de Vietnam vive 24 horas, nada más. Para ella la brevedad son milésimas de segundo. Ciertas almejas llegan a vivir 500 o más años, para ellas la brevedad se puede extender por días, hasta meses. Yo tengo 37 años y la brevedad no suele excederme más de un par de horas. ¿Cuánto es la brevedad para Tarjeta Naranja?

(20 minutos después suena el teléfono. Característica de Córdoba. Militante tono cordobés al teléfono)
Señor Emiliano Vuela lo llamamos de Tarjeta Naranja a partir de su consulta por Facebook (bla bla bla formales) es correcto su reclamo (bla bla bla consultando por la causa de mi deseo de dar de baja la tarjeta. Minga que te voy a decir, leé la carta que te mandé) el lunes nos comunicaremos con Usted para confirmar el procedimiento de baja realizado. Hasta luego.

(Yo)
Hasta luego.

(Una hora después por mensaje privado me escribe Gabriel G. A mí no me joden, estos tipos leyeron a Kafka y por eso se hacen llamar así. Notese los innecesarios signos de admiración. ¿Alegría fingida o insulto disimulado?)
Tarjeta Naranja 
Emiliano! Si bien ya nos contactamos, agradecemos que nos hayas escrito. Buenas tardes! Gabriel G. | Tarjeta Naranja.
(Yo en estado de hipocresía nirvanesco)
De nada. Muchas gracias por la atención. Seguimos en contacto.Saludos

Continuará...

Más allá del ejercicio de escritura, qué prácticas cuasi-mafiosa la de estos tipos. Invito a que entren a los foros de denuncias sobre esta entidad y otras semejantes y vean las cosas que se denuncia. Y, por supuesto, si de todas formas quieren o tienen que seguir utilizando tarjetas de crédito los invito a averiguar y reclamar por aquello que deben cumplir por ley y que nosotros tenemos la obligación de controlar y reclamar.